DUCATI 944 ST-2

Borja Barco

Hay conceptos, estilos, tendencias, formas, que identifican a un grupo o a una generación o a individuos aislados, que sin pretenderlo están asociados involuntariamente unos con otros.

Todo lo anterior, se manifiesta y lo describe una sola palabra, que los que se acerquen a estas líneas entenderán rápido y perfectamente, esbozando una inmediata sonrisa, ¡moteros!

Y aunque esta palabra se asocie globalmente a una "tribu", sin distinción de edades, sí hay algo que hace distinciones entre estos, y ese algo, evidentemente es la moto.

Todos, sin excepción, quieren y miman sus maquinas y envidian y admiran las de otros, y aunque las preferencias y gustos sean infinitos, hay una coincidencia en el 99,9%.

Hay americanas, inglesas, japonesas, alemanas, italianas... Y… Ducati

La ST-2 no necesita comentarios sobre sus prestaciones, comportamiento, potencia, estabilidad, y solo recordar el sonido inconfundible del bicilindrico desmodrómico, el chasis multitubular derivado de la 888, la horquilla invertida showa mutirregulable con barras de 43 y amplio recorrido , equipo de frenada brembo de cuatro pistones, posición del piloto, aerodinámica, cierras los ojos...

Y con lo imprescindible en maletas, pulsas el arranque y comienza el balanceo en curvas cerradas, carretera sinuosa o de montaña, o curva larga abierta, y levanta con suavidad notando ese dulce y decidido empuje. Ni sobran ni faltan caballos, lo justo para disfrutar. No es la potencia, ni la estabilidad, ni la fiabilidad, es…. El conjunto.

Y te detienes a descansar cerca de ella admirando sus líneas, su estructura y te garantizo que no tardaras más de 5 minutos en volver a bajar la visera y pulsar de nuevo el botón de arranque.